Últimamente me vengo enfrentando a una serie de discursos que marcan diferenciadamente dos propuestas. Esto excede a lo partidario, pues parece mas bien, ser una cuestion ideológica (que no necesariamente encuentra coincidencia con lo partidario). Una de las frases que más le gusta a la derecha es la siguiente:
"El gobierno mantiene vagos, pagándoles planes trabajar, así cualquiera vive": la primera cuestión que me surge al escuchar esta frase es; si es tan fácil vivir de arriba, ¿Por qué mierda no hacen lo mismo quienes critican esto? Si es tan fácil tener hijos y que el gobierno me mantenga, hacé lo mismo! Pero no, evidentemente no es tan fácil. Ademas la frase apunta a otra idea más estupida, aquella que sostiene que a los pobres les gusta ser pobres. Nadie que haya vivido en una situacion de exclusión, pasado hambre, frio, etc, le gustaría volver a repetir tal situación. A nadie le gusta ser pobre. Ser pobre no pasa por una decisión propia, sino pasa por condiciones sociales, políticas e históricas que determinan el lugar que ocupa en la estructura social. Pero ademas surge la idea de que con un plan trabajar o una asignación por hijo se puede vivir lo mas comodamente, irónica contradicción para aquellos que quienes sostienen esta idea tambien dicen que no se puede vivir y que la plata no alcanza producto de la inflación. En conclusión, asi... no cualquiera vive.
La segunda frase es aún peor y mas vacía: "Estos negros de mierda cortan las rutas y nadie les dice nada" y mas aún peor he escuchado en estos dias "esos chilenos no son estudiantes, son todos vagos pagados".
La frase arranca con un pequeño tono discriminador ("negros de mierda"), tono tan presente en el pensamiento de clase media (como clase ideológica y no tanto como económica). 30 años de neoliberalismo arrasaron con furia concepciones como compartir, escuchar, solidaridad e impuso otras como la individualidad y el egoismo. Asi, lo que le pase al de al lado es problema de él. Cuanto a filtrado la dictadura con su "NO TE METAS", no? Pero aún peor es si esa gente que te corta la calle es un "eh guachín, un villero, un negro". Para ellos "Seguro son vagos, con solo verlos te das cuenta, incluso a veces miedo (estigmatización de la pobreza)". Nadie corta la calle porque esta re bueno, es re piola, y es re divertido. Son diversas las condiciones que llevan a las personas a protestar sobre sus derechos. Es tan legítimo un corte piquetero, como los cortes de la clase media en el 2001 o las mal llamadas protestas del campo donde la prensa se ocupó de ocultar la palabra piquete.
En conclusión, la derecha sostiene (no siempre conciente) que los cortes son mal vistos según quien los haga y según lo que protesten. Lo interesante es que para algunas personas resulta mas legítimo cortar la ruta para que los ruralistas sigan ganando millones y no es legitimo cortar porque en un barrio no hay luz.

La tercer frase va de lleno para las próximas elecciones. "Yo no voy a votar a Cristina porque a mi no me importa que haya mas científicos ni la ciencia ni la tecnología, en el pais aún hay gente que se muere de hambre, por eso voto a Duhalde". La primera idea que surge es "no importa el desarrollo cientifico" ¿Cómo no importa? La fuga de cerebros desarrollada durante los años de neoliberalismo, dejó al pais vacío de cabezas pensantes. Pero nadie mejor que ellos para explicarlo:
Revista Gente, 14 de octubre 2009
Científicos de Regreso
Desde la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología y la promulgación de la Ley
Raíces, que promueve la repatriación de investigadores argentinos que trabajan en el
exterior, más científicos tratan de apostar por el desarrollo de la ciencia en su país. Aquí,
cuatro historias de retorno, y la esperanza de que esta política de Estado se mantenga
más allá de los gobiernos de turno.
Por Gabriela Pepe
Los enormes pasillos del Pabellón 2 de la Ciudad Universitaria están casi vacíos.
"¿Vos sabés cuál es nuestro problema, no? No tenemos estudiantes", preguntan (y responden)
los entrevistados, casi a coro. Las cifras oficiales lo prueban: aunque poco a poco crece su
número, este año apenas un 3,5 por ciento de los estudiantes inscriptos en el Ciclo Básico
Común eligieron las carreras de Ciencias Exactas. ¿Por qué? Salida laboral complicada, falta
de recursos y escaso desarrollo de la ciencia en el país. Nada menos... Adrián Turjanski y
Sergio Szajnman (35 años ambos) caminan por la facultad como Pedro por su casa. Abren
puertas, saludan, husmean, entran y salen de los laboratorios. Los dos conocen de memoria
las aulas en las que estudiaron y se recibieron, y los pasillos que dejaron hace algunos años: el
mundo al que decidieron volver.
"Hay un consenso general de que el camino que empezó es mucho mejor que el que veníamos
recorriendo", dice Turjanski. "Lo que está pasando es altamente positivo. Esperemos que la
idea perdure, más allá de quién esté en el gobierno", se esperanza Szajnman. El nuevo camino
del que hablan tal vez sea el que generó que el número de estudiantes que se inscriben en las
carreras de Ciencias Exactas haya aumentado (¡por primera vez en décadas!) en el último año.
El primer movimiento de la sinfonía fue la creación del Ministerio de Ciencia y
Tecnología (2007), siguió con el nombramiento del científico Lino Barañao como
ministro, y se completó con el programa de repatriación de científicos y la financiación
de proyectos de investigación.
Como Turjanski y Szajnman (según fuentes del Ministerio), más de seiscientos científicos que
trabajaban fuera del país volvieron para hacer lo mismo en su patria.
El programa Raíces (sigla de Red de Argentinos Investigadores y Científicos en el
Exterior) fue relanzado en 2003 por la entonces Secretaría de Ciencia e impulsado en
noviembre de 2008 a partir de la ley 26.421 repatriación de científicos como política de
Estado. Ley que impulsa el retorno de investigadores pagándoles pasajes, subsidios de
retorno o gastos de mudanza, según el caso, y fomenta el vínculo entre los científicos que
viven aquí y los que siguen fuera del país.
CAMINOS PARALELOS. Adrián Turjanski se recibió de doctor en Química en la UBA (2003) y
viajó a los Estados Unidos para cumplir su residencia posdoctoral en el National Institute of
Health de Maryland, donde actuó en el área de Cáncer Oral, especializada en modelado
molecular y bioinformática. Volvió en julio de 2008 para laborar como profesor adjunto de la
facultad y crear el .primer curso de Bioinformática. "Lo normal en la carrera del científico es
recibirse, hacer un doctorado y trabajar afuera algunos años para formarse y, al volver, aportar
novedades. Pero muchos se quedan trabajando allá", explica. Además, se preparó para ser
investigador científico del Conicet, carrera que se reabrió hace cinco años. "La idea es salir,
perfeccionarte, ver cómo funcionan otros sistemas científicos y tomar cosas positivas que
hagan crecer nuestro sistema", dice Szajnman, que terminó el doctorado en Ciencias Químicas
en la UBA (2005), pasó dos meses en la Universidad Urbana Champaign (Illinois), ganó una
beca para la Technische Universitát de Munich (Alemania), y en diciembre del año pasado
echó anclas en Buenos Aires como jefe de trabajos prácticos del Departamento de Química
Orgánica. "En los últimos treinta años, esta facultad estuvo casi vacía. En la dictadura hubo
listas negras, persecución, y los que estudiaban aquí no tenían intención de quedarse, porque además no había un proyecto. A partir de la democracia, algunos llevaron adelante ciertas
líneas de investigación, pero no había estructura. Ahora, al menos, vemos que hay más
financiamiento, se piensa en qué invertir, y hay áreas prioritarias de investigación", se anima
Turjanski.
DE IOWA A ROSARIO. Lucas Borrás (35) se recibió de ingeniero agrónomo en la UBA, se
doctoró en Fisiología del Cultivo y partió a los Estados Unidos hace seis años, para trabajar en
la empresa Pioneer Hi Bred Intl. (California) y luego en la Universidad de Iowa. Volvió a la
patria en noviembre del año pasado "porque se abrieron puestos de trabajo en el Conicet y en
la Universidad de Rosario. La cosa cierra, porque en el país la agricultura es muy fuerte", se
entusiasma. La Agencia Nacional de Promoción Científica lo ayudó a pagar los gastos de
mudanza, y él se instaló en Rosario como profesor adjunto full time en la Facultad de Ciencias
Agrarias e investigador adjunto del Conicet.
"En mi caso, el trabajo está muy relacionado con el sistema productivo. En este sector hay
demanda de más conocimiento y asesoría. La mayoría de los que se van afuera y no vuelven
es por una cuestión de dinero: aquí, el único que ofrece trabajo es, muchas veces, el Estado.
Sin embargo, hay empresas privadas que pueden financiar investigaciones", dice.
TUDO BEN... Entre la Argentina y Brasil la diferencia en inversión científica y tecnológica es
notable. "En Brasil, ya en los años sesenta hicieron un plan para el desarrollo de la
investigación científica, y todos los gobiernos democráticos o de facto lo respetaron", recuerda
Juan Pablo Ibáñez (35), ingeniero civil UBA que hasta julio del año pasado militó en la
Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro. Volvió al país como profesor adjunto de
Mecánica de Suelos y Rocas en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Cuyo
(Mendoza). "En Brasil empezamos a recibir información sobre el programa Raíces. Nos pareció
un movimiento interesante. A mí me pagaron el pasaje en avión para volver. Es un detalle
pequeño, pero también un primer paso para valorar al famoso cerebro argentino y recuperarlo.
Vine a Mendoza para armar un polo científico como el que hay en Brasil, donde la mayoría de
los profesionales e investigadores tienen doctorados o masters. Si volvemos al país, es para
ser pioneros. Afuera hay un engranaje armado, la maquinaria está montada... En cambio, aquí
todo está por hacerse. Si las universidades no crecen, si desperdiciamos esta chance,
renunciaríamos otra vez a un proyecto de país". Palabra de argentino, de científico, de hombre
que no pierde las esperanzas. Ojalá que la mano de la baraja venga con cuatro ases...
Caminos encontrados
Szajnman y Turjanski cursaron juntos el secundario en la escuela ORT y entraron en la
Facultad de Ciencias Exactas. El primero ganó becas para trabajar en la Universidad
Technische (Alemania), y el segundo trabajó en el Instituto Nacional de la Salud de Estados
Unidos, el centro de mayor inversión del mundo en Investigación científica. Se perfeccionaron
afuera, pero volvieron y se encontraron en los pasillos de la Ciudad Universitaria.
(Epígrafe foto): De vuelta al pago. Izquierda: Según las nuevas necesidades del mercado
laboral, las Ingenierías ocupan buena posición en la línea de largada. "Hay espacio para la
investigación en nuestra especialidad", dice Ibáñez, que en Cuyo se dedica a la mecánica de
suelos y rocas. Derecha: Borrás, ingeniero agrónomo, trabaja en el Departamento de
Producción Vegetal de la Universidad de Rosario. Los ayudaron a pagar sus pasajes de
regreso y la mudanza.
Pero aún no esta del todo respondida la frase. La segunda cuestión es que en el pais aun hay hambre, y mi pregunta es ¿Que mierda haces para que no haya gente que muere de hambre? Como una especie de doble discurso, muchos salen con estas frases hechas sobre el hambre, pero son los mismos que cuando ven a un pibe pedir una moneda en la calle, los sacan cagando, les suben las ventanas de su auto, los miran con desprecio. Como si alguna vez les hubiese importado los pobres. Si, doble discurso nada más ni nada menos. Los mismos que cuando ven a el señor Diego Capusotto se cagan de risa, pero que por lo visto no han entendido su mensaje.
La cuarta y última frase es una cuestion que la vengo analizando hace 4 años. La frase es: "no se puede salir a la calle porque te cagan matando". Hace 4 años escribi una nota en la que decia que el problema de la inseguridad iba a ser tomado por la derecha como bandera a priorizar. Tiempo después De Narvaez gana las elecciones con el apoyo de Duran Barba (hoy en día el asesor de imagen de Macri), el apoyo de los medios de comunicación, sobre todo del gran cuñado de Tinelli y su alika alikate! Es decir, ganó una elección sin ninguna propuesta política. Sólo imagen. Pero muy inteligentemente tomó la bandera de la inseguridad diciendo que él tenía una propuesta, aún la estamos esperando. Hoy en día, hace lo mismo. Habla de la inseguridad pero sin decir como combatirla. Habla (como Duhalde) de combatir contra la pobreza y el hambre, pero sin decir como. Sólo es humo, sólo imagen.
La inseguridad es un problema, pero que se combate con formas de inclusión social, política y económica. Con proyectos concretos. No con un superhéroe como se presenta De Narvaez asi mismo. Es hora de pensar y elegir. Como bien dije al comienzo, muchas de estas ideas no se tratan de partidismo sino, de ideología. Hay un amplio abanico para elegir: Binner, Alcira Argumedo, Cristina. Elijamos de acá hacia arriba y no de acá hacia abajo!
J.J
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